La regla del espacio negativo




En la mayoría de las ocasiones, cuando hacemos una fotografía, tendemos a rellenar todo el encuadre con el objeto elegido como punto de interés. De hecho, esta es una de las recomendaciones más básicas de composición en fotografía. Hay una excepción a esta sugerencia: la aplicación del espacio negativo.

El espacio negativo es un elemento compositivo que nos permite reforzar el tema de una imagen.

Consiste en mantener un fondo uniforme, sin elementos distractores, situando el centro de interés en alguna parte de la fotografía. Al mantener este fondo uniforme, la vista se centra en el centro de interés, al igual que si nos hubieramos acercado con el zoom al objeto fotografiado. A la hora de identificar el centro de interés, el cerebro consigue identificar rápidamente cual es el tema de la fotografía, realzando el motivo.





Sin embargo, el alejamiento del elemento central de la imagen, rellenando el resto de la foto de este espacio muerto transmite una información adicional: soledad, aislamiento o calma.

Algunas de las imágenes más tipicas donde se utiliza este recurso son, por ejemplo, una planta en medio del desierto o una roca en el mar.





Recalcando lo ya dicho, para conseguir este recurso compositivo, deberemos tener en cuenta estos aspectos importantes:

  • Alejar el motivo a fotografiar, de manera que no rellene todo el encuadre.
  • Utilizando un fondo uniforme, evitando así distracciones y centrando rápidamente la vista sobre nuestro punto de interés.
  • Por ultimo situar el centro de interés en la zona de atención marcada por la regla de los tercios.