Calibrar el monitor para fotografía





En este articulo vamos a hablar sobre la calibración de tu monitor.

Pero antes de meternos de lleno en el tema, existen una serie de términos que es fundamental que conozcas. Me refiero a conceptos como espacio de color, perfil ICC, compensación de la gamma, luminancia del blanco, temperatura de éste, etc.

¿Estás dispuesto a calibrar y dejar perfecto tu monitor? Entonces no puedes permitirte no saber qué son estos términos.






Ajustar: Calibrar + perfilar



Habitualmente suele hablarse de calibrar para hacer referencia a dos tareas conjuntas: la propia acción de calibrado y, posteriormente, la de perfilado del monitor.

¿Cuál es la diferencia? Muy sencillo, la calibración permite garantizar que el monitor se comporta como debe y sus valores de respuesta son los que deberían.

Ya sabes, con el paso del tiempo los aparatos, por muy buenos que sean, tienden a dejar de funcionar correctamente.

Por ese motivo es necesario calibrarlow y, para ello, se miden y ajustan valores como los siguientes:

  • La luminancia del blanco (la intensidad del mismo)
  • La tonalidad del blanco (su temperatura de color)
  • El nivel del negro (su profundidad o fuerza)
  • La compensación de gamma (la curva que transforma la imagen antes de mostrarla por el monitor, luego lo explicaré)

Una vez "calibrados" estos valores y logrado, de este modo, que el monitor proporcione los valores esperados, entra en funcionamiento el perfilado del monitor, que permite fijar la gama de colores que representará el monitor y cómo componer exactamente esos colores a partir de los primarios con que cuenta éste.

Por tanto, lo apropiado sería hablar de ajustar como la suma de ambas acciones, pues una no se concibe sin la otra. No obstante, cuando oigas hablar de calibrar, considera que a lo que se alude realmente es al proceso calibración + perfilado (ajuste).







Mapas de color: Definen los colores



Quizás nunca has oído hablar de este término, lo más lógico es que sí hayas escuchado el concepto espacio de color, pero no el de mapa. ¿Me equivoco? Pues bien, como verás, no es lo mismo.

Un mapa de color es, como su nombre indica, un mapa o plano en el que se representan los colores que percibe el ser humano. El objeto de los mapas es poder definir un determinado color en base a sus coordenadas dentro del mapa en cuestión.

Quizás te suene a chino, pero estoy seguro de que estás harto de ver uno de estos mapas, ¿cuál? El CIE XYZ.

Este mapa se caracteriza, por ejemplo, porque el blanco se encuentra en las coordenadas (0.333, 0.333), los colores complementarios están unidos por una línea imaginaria que atraviesa el blanco, etc.

A modo de curiosidad, te diré que también existen mapas tridimensionales, como el LAB. Que corrige algunas de las deficiencias del mapa CIE XYZ.

No obstante, a pesar de estas supuestas deficiencias, sin duda este último mapa es probablemente el más conocido, quizás por su sencillez de interpretación.







Espacios de color: Quedándonos con parte del mapa



Si deseas ampliar información al respecto, puedes ir directamente al artículo en que os hablábamos sobre los espacios de color.

Para los perezosos, os diré que un espacio de color no es más que un conjunto de los colores representados en un mapa de color.

Es como si de la totalidad de colores reflejados en la imagen del mapa que vimos en el anterior apartado nos quedáramos sólo con unos cuantos.

Hablamos de espacios de color dependientes de dispositivo para referirnos a los espacios de color que son capaces de representar un monitor, una impresora o un escáner.

A estos espacios también suele denominárseles con el término "gamut", esto es, la gama de colores que un dispositivo es capaz de representar.

Por su parte, están también los espacios de color independientes de dispositivo, también denominados como espacios de trabajo, son aquéllos que no están vinculados a ningún dispositivo.

Existen 3 espacios de color, de los denominados independientes, archiconocidos. Se trata de sRGB, Adobe RGB y ProPhoRGB.

Puedes hacerte una idea de los conjuntos de colores englobados en cada espacio de color gracias a la imagen superior derecha en la que se muestra cada uno de los espacios con respecto al mapa CIE XYZ total.

En ocasiones, para describir el "gamut" de los monitores suele hacerse referencia, como unidades base, a estos espacios de trabajo.







Los perfiles de color: Los intérpretes de nuestros dispositivos




Los perfiles, más comúnmente conocidos como Perfiles ICC, son ficheros con extensión .icc ó .icm que describen la respuesta de color de un determinado dispositivo.

Estos archivos definen los valores que han de enviarse a un monitor, por ejemplo, para que pinte el color del mapa que ocupa las coordenadas (0.437, 0.534).

Así, gracias a estos traductores, los programas pueden saber que cuando pretenden mostrar en pantalla o bien a través de la impresora un determinado color, han de "traducirlo" en base al perfil apropiado y enviar esa información al dispositivo.

De este modo, dos monitores correctamente calibrados y con un perfil ICC común mostrarán exactamente el mismo resultado.

Esto no quiere decir que si no disponen del mismo perfil no vayan a mostrar el mismo resultado. En ese caso, será necesaria una traducción de perfiles (que los programas hacen automáticamente). Hecha esta traducción, la garantía de obtener el mismo resultado residirá en la correcta calibración de los monitores.





Los colores primarios del monitor: Su paleta para componer los colores



Como sabes, los monitores, ya sean de tecnología CRT o TFT, forman la totalidad de colores que son capaces de representar gracias a una mezcla aditiva de tres colores: rojo, verde y azul.

Sin embargo, estos tres colores no son idénticos en todos los monitores. De modo que del tono, brillo y saturación de sus primarios dependerá el gamut o gama de colores que puede representar cada monitor.

Cuando hablamos de rojo, verde y azul nos referimos a colores bien definidos en el mapa de color. No obstante, éstos no coinciden exactamente con el "rojo", "verde" y "azul" de cada monitor. Estos últimos son los primarios del monitor. En base a los cuales compone todos los colores que es capaz de representar.

Por ese motivo, uno de los primeros puntos para ajustar tu monitor y definir su perfil de color será identificar sus colores primarios y, en base a éstos, poder determinar el espacio de color propio del monitor.







Ajuste del punto blanco y el punto negro



Otros conceptos que necesitas conocer antes de ponerte a calibrar tu monitor son los relacionados con el ajuste de los denominados "punto blanco" y "punto negro".

Para estos ajustes, hay que hablar de 3 conceptos:

1. La luminosidad o luminancia del blanco: Se mide en cd/m2 (candelas por metro cuadrado) y marca el brillo o intensidad que cobrará el monitor para representar el blanco. Los valores más apropiados se encuentran entre las 60 y 90 cd/m2.

Si tienes un portátil o un monitor no demasiado bueno, probablemente no te permita bajar de valores cercanos a las 100 ó 120 cd/m2. En ese caso, manténlo al mínimo posible.

En cualquier caso, para poder fijar este valor con precisión necesitarás un colorímetro, aunque existen alternativas que pasan por usar un fotómetro o incluso el exposímetro de tu cámara (aunque es poco preciso).

2. La tonalidad o temperatura de color del blanco: Se trata del color (mejor dicho, tono) que debe tener el blanco mostrado por el monitor. Ésta se mide en grados Kelvin (K).

Para que el blanco mostrado por un monitor se aprecie suficientemente neutro, esto es, ni muy cálido, ni muy frío, se recomienda el uso de valores más bien fríos.

Generalmente la temperatura de color más comúnmente utilizada para el punto blanco es 6.500 K.

3. El brillo o luminosidad del negro: Aunque pueda parecer un sinsentido, otro de los parámetros a configurar a la hora de ajustar un monitor es la luminosidad del negro. Como podrás imaginar, el valor que deberá seleccionarse será el más bajo que permita el monitor.

Valores adecuados pueden ser desde 0.5 cd/m2 hasta valores inferiores (cuanto menos mejor, siempre que tu monitor lo permita).

En este sentido, es muy distinto contar con un monitor de tipo CRT ó TFT. Pero, en ambos casos, la norma será seleccionar el valor más bajo posible.








El contraste



Es fundamental poder incrementar el contraste del monitor. Si bien existen dos posibilidades: conseguirlo a partir de un blanco excesivamente brillante, o bien reduciendo los niveles de brillo del negro. Como sabes, se trata de una relación entre brillos.

Contraste = luminosidad blanco / luminosidad negro

Por ejemplo, diremos que un monitor tiene un contraste de 800:1, si la luminosidad del blanco es 800 veces superior a la del negro.

No obstante, no sólo hay que dejarse "engañar" con valores altos de contraste. Sino que además estos valores deben conseguirse para negros lo suficientemente profundos, es decir, con bajo brillo.

Es ésta la gran asignatura pendiente de los TFTs actuales. Que logran grandes contrastes, pero a base de elevadísimos valores de luminosidad del blanco. Valores incluso dañinos para los ojos.

Cuando lo más adecuado es contar con un brillo del blanco cercano a las 100 cd/m2 y un negro lo suficientemente profundo como para ofrecer un contraste adecuado.







El colorímetro




El último elemento que quería ver es el objeto que nos servirá como "sherpa" en nuestro proceso de calibrado y perfilado.

Será nuestros ojos a la hora de medir la respuesta del monitor y también será el que le indique a monitor y tarjeta gráfica cómo deben trabajar para mostrar los resultados que esperamos de ellos.

Estoy hablando, claro, del colorímetro. Según la Wikipedia, "un colorímetro es cualquier herramienta que identifica el color y el matiz para una medida más objetiva del color".

En el ámbito de calibración, el colorímetro será el responsable de medir que tu monitor muestre el blanco con el brillo y tono que hayas elegido, que mida el valor más bajo posible de brillo para el negro.

Además, analizará los primarios de tu monitor y será capaz de construir el perfil de color ICC más apropiado para tu equipo.

Como ves, el colorímetro jugará un papel protagonista en el proceso de calibrado que pronto veremos en un futuro artículo.