Balance de blancos (WB)






El balance de blancos (White Balance, WB) es un control de la cámara que sirve para ajustar el brillo de los colores básicos rojo, verde y azul (RGB) con el objeto de que la parte más brillante de la imagen aparezca como color blanco, y la menos brillante como negro. Este control, dependiendo de las cámaras, puede ser automático o manual, facilitando distintos modos preprogramados de balance de blancos y uno manual para poder realizar una medición antes de hacer la foto.





Ajustando el balance de blancos



Por defecto, lo normal es que nuestra cámara tenga seleccionado el modo de balance de blancos automático.

Es bueno que sepamos cómo seleccionar cualquier otro valor y, sobre todo, que vigilemos el valor que dejamos puesto antes de apagar la cámara si es que cambiamos su valor en algún momento.

Si lo cambiamos, simplemente tenemos que elegir el tipo que más se ajuste a las condiciones de luz: soleado, nublado, tungsteno, ...



  • Interiores o tungsteno: Se ajusta el balance de blancos asumiendo que se encuentra en un espacio iluminado por luz incandescente (bombillas) o halógena.
  • Soleado / luz dia: Se ajusta asumiendo que se encuentra en el exterior con un tiempo soleado o nublado de gran luminosidad.
  • Nublado: Se ajusta asumiendo que se encuentra en el exterior en condiciones de sombra o de cielo muy cubierto.
  • Fluorescente: Se ajusta asumiendo que se encuentra en un espacio iluminado por luz fluorescente.
  • Flash: Se utiliza cuando disparamos con flash. Ya sea el integrado o uno externo.
  • Sombra: Se usa con luz de día y sujetos en sombra.


Estas opciones son mejores que el uso automático, pero todavía tendremos problemas con los términos medios, durante el amanecer o el atardecer. En estos casos es muy util disponer de un modo de ajuste manual del balance de blancos.





Ajuste manual del balance de blancos



El ajuste manual del balance de blancos en las cámaras digitales actuales es bastante sencillo. Basta con enfocar un objeto de color blanco (un papel, por ejemplo) y pulsar el botón de calibración de blancos. De este modo la ganancia de las tres componentes de color se ajustará automáticamente para dar el mismo nivel de señal bajo estas condiciones de iluminación, obteniendo de este modo en nuestra imagen unos colores próximos a los reales de la escena fotografiada.







La temperatura del color



¿Es lo mismo fotografiar un día nublado que en un atardecer de un día despejado? ¿Y en un interior que por la noche? No, hay diferencias.

Esa diferencia que notas es la temperatura de color. A pesar de los cambios que hay entre la temperatura de la luz de estas situaciones, es probable que tu cámara las esté interpretando como iguales, cuando no es así.

La temperatura de color es el método usado para cuantificar el color de la luz. Se expresa en Kelvins (K), que no en “grados Kelvin”. Por ejemplo, la luz del día tiene alrededor de 6.500 Kelvins (6.500K).

La luz cálida tiene una temperatura de color baja, este es el caso del atardecer, que tiene alrededor de unos 4.000K. La luz fría tiene una temperatura de color más alta. Las noches con luz azulada tienen alrededor de 7.500K.

Por tanto, cuanto más cálida sea la luz (amarillo-rojo) más baja será la temperatura de color y cuanto más fría (azul), más alta la temperatura de color.




Nuestro cerebro no recibe la información de luz que envía el ojo de manera pasiva, sino que la interpreta. De hecho, lo que los humanos percibimos, es una señal que nuestro cerebro ya ha interpretado por lo que, en ocasiones, no se corresponde exactamente con lo visto directamente por el ojo, es decir, la realidad.

¿Cuando sales de un edificio a la calle al atardecer notas alguna diferencia de luz? El cerebro, simplemente se adapta a lo que ve sin que apenas lo percibamos, tratando de conseguir la constancia. Pero para una cámara esto no es tan fácil y, por tanto, el fotógrafo que está detrás de ella tiene que saber qué hacer.

¿La respuesta? El balance de blancos.