Ley de reciprocidad




La Ley de Reciprocidad, o Ley de Bunsen-Roscoe, indica que el nivel de exposición (E) de una fotografía es proporcional a la cantidad de luz (I), durante un tiempo determinado (T) que incide sobre el sensor.


E (Exposición) = I (Intensidad) x T (Tiempo)


Explicando la formula de arriba, la exposición, por tanto, dependerá, dejando al margen el nivel de sensibilidad, del tiempo de exposición del sensor (T) y de lo abierto o cerrado que tengamos el diafragma de nuestro objetivo (I).




La Relación Entre Tiempo de Exposición y Apertura de Diafragma



Sin embargo, la ley aporta algo más que lo dicho anteriormente y es aquello por lo que recibe su nombre: la reciprocidad en el comportamiento a la hora de variar estos parámetros (I) y (T) para lograr una exposición idéntica.

Supongamos que hacemos uso del modo manual de nuestra cámara y ésta nos permite modificar tiempo de exposición y apertura de diafragma entre los siguientes valores:

Apertura:  f/1,  f/1.4,  f/2,  f/2.8,  f/4,  f/5.6,  f/8,  f/11,  f/16,  f/22,  f/32

Tiempo Exposición:  1/500,  1/250,  1/125,  1/60,  1/30,  1/15,  1/8,  1/4,  1/2,  1 seg.


(Ejemplo) La Ley de Reciprocidad nos indica que, dada una escena, el nivel de exposición obtenido con una configuración de f/4 y 1/60 seg. es idéntico al que logramos con una configuración de f/5.6 y 1/30 seg.


Es decir, que dadas unas condiciones de toma, la exposición lograda se mantendría constante si reducimos a la mitad la intensidad (apertura), pero duplicamos el tiempo de exposición. O, al contrario, es decir, si duplicamos la intensidad (apertura), pero reduciendo a la mitad del tiempo de exposición.

Manteniendo el ejemplo, lograríamos una exposición idéntica con los valores de f/2.8 y 1/125 seg.







¿Cómo Sé Qué Combinación De Parámetros Emplear En Cada Toma?



Simplificando mucho lo dicho hasta ahora, la Ley de Reciprocidad nos viene a indicar que dada una configuración de parámetros en nuestra cámara para fotografiar una escena concreta, es posible lograr la misma exposición mediante la variación de sus parámetros, haciendo que unos compensen a otros.

Es decir, que la exposición lograda para una determinada escena haciendo uso de las siguientes configuraciones en nuestra cámara sería la misma, puesto que lo que hacemos en cada configuración es compensar los incrementos o decrementos a través de los tres parámetros:


  • ISO 100, f/4, 1/60 seg. (configuración inicial)
  • ISO 200, f/5.6, 1/60 seg. (sensiblidad x 2 y apertura/2)
  • ISO 200, f/4, 1/125 seg. (sensiblidad x 2 y tiempo de exposición/2)
  • ISO 100, f/2.8, 1/125 seg. (apertura x 2 y tiempo de exposición/2)
  • ISO 400, f/5.6, 1/125 seg. (sensiblidad x 4, apertura/2 y tiempo de exposición/2)



Entonces, si todas las configuraciones ofrecen un mismo resultado a nivel de exposición, ¿cómo sé qué configuración debo usar en cada toma concreta? Muy sencillo, conociendo cómo afectan, al margen de su participación en la exposición, los distintos parámetros.

A continuación, te indico una breve explicación sobre cada uno de los parámetros, si bien, te recomiendo la lectura de los artículos específicos dedicados a cada uno de ellos.


  • El tiempo de exposición te permitirá congelar el movimiento. Deberás optar por un valor que evite la trepidación y, también, que el sujeto fotografiado, si es que está en movimiento, no aparezca suficientemente nítido (aunque a lo mejor pretendes justo lo contrario).
  • La apertura de diafragma controlará la profundidad de campo. La elección de una mayor o menor apertura de diafragma afectará, respectivamente a una menor o mayor profundidad de campo en la toma, permitiendo centrar en mayor o menor medida la atención sobre el plano enfocado.
  • El valor de sensibilidad ISO como comodín. La recomendación sobre la sensibilidad es utilizar el menor valor posible para evitar la introducción de ruido en la fotografía. Si bien, el valor de sensibilidad siempre estará ahí para tratar de compensar valores de apertura o tiempo de exposición que pudiesen originar una subexposición en la toma.


Por tanto, a partir de una configuración que ofrezca una exposición adecuada de la escena, será el momento para valorar el resultado que buscas, pensar en el tiempo de exposición y apertura que necesitarías para lograrlo y, a partir de ahí, compensar estos valores (junto con la sensibilidad ISO), teniendo en cuenta la Ley de Reciprocidad, para obtener la configuración ideal para la toma.